Ver este artículo sin comentarios
¡Fueron niños!...
por Mariano Cabrero Bárcena
Tuesday, Apr. 22, 2008 at 6:04 AM
pedrocruel2005@yahoo.es
Mariano Cabrero: "Los niños/as –uno piensa–que deben ser tratados como seres que se están haciendo día a día. No, como personas inferiores o más débiles; si, como seres humanos a los que tenemos que informar de la verdad de las cosas, sin hipocresías...".
 fueron_ni_os_166_1107616775_2.jpg, image/jpeg, 450x358
“Dar (robar) un casto beso en la mejilla de una compañera de clase–de seis años de edad–, pudo acarrear una expulsión temporal del colegio por acoso sexual”, al menos esto es lo que ocurrió en EE.UU. en octubre de 1996.Fueron niños los protagonistas del hecho. Y, sin embargo, no podemos obviar que estamos hablando de un país muy determinado, excesivamente puritano. No podemos olvidar tampoco que “los padres” de la patria americana eran y son, precisamente, puritanos, que habían emigrado de las Islas Británicas. No debemos olvidar que los americanos son pragmáticos, que apoyan todo su poder en las consecuencias prácticas de los hechos: el dólar, su dólar...vil metal.
Los niños/as –uno piensa–que deben ser tratados como seres que se están haciendo día a día. No, como personas inferiores o más débiles; si, como seres humanos a los que tenemos que informar de la verdad de las cosas, sin hipocresías..., sin mentiras piadosas y, sobre todo, no se les debe engañar nunca jamás. ¡Fuera tabúes!.., haciéndoles llegar una información de vida sexual sana adecuada a sus edades.
El sistema capitalista actual–que es el menos malo, en mi modesta opinión–, exige que los miembros de un matrimonio–pareja–trabajen. Es decir, que ganen dinero a fin de pagar, facturas, recibos y alimentos. Como Dios–El Dios de todas las religiones–manda. Esto hace que nuestros hijos–mucho más los americanos–, estén más tiempo en los centros educativos que en el hogar familiar... Los valores humanos se resquebrajan, y los pequeños pierden cariño, afecto, intimidad personal...Tras más de treinta de democracia, entiende uno que los españoles hemos aprendido a comunitarios. Hemos aprendido a qué tenemos derecho y a qué no. Hemos aprendido cuáles son nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos, aunque mucho nos queda aún por aprender. Y hemos aprendido también a hipotecarnos–de por vida–, en la compra de piso: como si uno no tuviera más remedio que hipotecarse a cualquier precio: pagando en cómodos plazos de veinte, treinta o cuarenta años... ¡Dios mío? Quizá me entierren sin haber pagado el pisito...
Aquí se ha planteado un problema: la maestra que castigó al menor–que le dio un beso a la compañera de clase–, probablemente cometió un error grave: rompió su inocencia. El niño expresó su afecto, tal y como lo habría hecho con su hermana, prima, amiga, etc. La educadora–la sociedad que representa– tiene miedo a expresar, a explicar los es sexualmente adecuado según edades; tuvo miedo a la libertad del propio niño, y no le hizo concesiones a u poca edad. Siguió teniendo miedo cuando no comentó –con los menores–, que en el amor–relación entre hombre y mujer, entre hombre y hombre, entre mujer y mujer–: el hombre ataca y la mujer cautiva, o viceversa, el hombre cautiva y la mujer ataca.
Los niños/as dan y desean recibir amor, y, desde pequeños, son receptivos a éste. Sin amor el niño–hombre mañana–crece entre el olvido y la oscuridad. Lógicamente, nuestra buena maestra se olvidó que existía ‘Inteligencia infantil’, y que, el niño o niña posee ésta en vías de desarrollo. Pero hemos de comprender que, la facultad que tienen los menores para aprender, ha de estar motivada por la enseñanza para que más tarde se adapten al medio ambiente: desarrollo cultural, verbal, problemas concretos, situaciones problemáticas...: a todo esto se le llama enseñanza por antonomasia.
Se olvido también la profesora en cuestión que, hoy por hoy, la sexualidad–en el ser humano–, ha subido el escalón de ser un mero instinto animal–que lo es–, para convertirse y ser considerada una ciencia: la sexología.
En tiempos pasados se tenía la costumbre de no hablar de sexo a los pequeñuelos: “¡Ya lo aprenderás cuando llegues a mayor!”, se decía. Esta expresión la hemos odio una y mil veces. Pero afortunadamente, en los momentos actuales y salvo raras excepciones al respecto, tenemos una concepción más humana, lógica y natural de la sexualidad, siendo considerada ésta como una cualidad más del humano ser. La sexualidad, y en su forma más natural, en ningún instante atenta contra la moral, y si atenta contra la deformación insidiosa de ella.
Los Gobiernos–que pagan a los que enseñan–,entienden que sale más barato dictar normas y leyes–que repriman y sancionen actos y conductas humanas–, que educar. En un país-EE.UU. –donde existen sobre 30 millones de homosexuales (gays y lesbianas): respeto a los genéticos, pero hemos de entender a aquellos que escogen esta opción sexual...–, parece indicativo que dicha sociedad está haciendo agua por los cuatro costados en cuanto a moral y educación sexual. Más no hemos de rasgarnos las vestiduras: existe gay y lesbianas en todas las religiones, Han llegado a la luna, pero navegan inseguros por la propia tierra.
Todos sabemos que han existido, y probablemente existen, sacerdotes católicos pederastas en todo el mundo. Casos concretos: en Dublín (República de Irlanda, 2002), en Boston (EE.UU., 2002), en Canadá...Y aquellos también existen en otras religiones del mundo.
El papa Benedicto XVI, y en su periplo por EE.UU., acaba de manifestar: “Constituye un gran sufrimiento para la Iglesia en Estados Unidos, para la Iglesia en general y para mí personalmente que esto haya podido ocurrir. Me resulta difícil comprender cómo fue posible que sacerdotes traicionaran de tal manera su misión... ante estos niños. Estoy profundamente avergonzado y haremos todo lo posible para que esto no vuelva a suceder”.(El profesor Ratzinger se equivocó–como ser humano que es–, en la conferencia pronunciada el 12-09-2006 en Ratisbona (Alemania), y bajo el título “Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones”, el papa Benedicto XVI dijo entre otras cosas:“(...)Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba”. Este es un de los fragmentos que se prestaron a la polémica y a la protesta dentro del mundo islámico. Hay algún otro que también contribuyó a la mala interpretación que le quisieron dar ciertos líderes del extremismo musulmán. El Pontífice de la Iglesia Católica no estuvo afortunado en esta conferencia, aunque hemos de reconocer que es un eminente teólogo y gran estadista, habiendo sido catedrático y vicerrector de Ratisbona. Puede decirse, y lo digo, que cometió equivocación.)
Vueltos a la realidad en la que estamos, y por desgracia, hay muchos menores trabajando en fábricas con más horario de trabajo que el normal de estipulado para adultos. El trabajo infantil –ilegal en China–es denunciado regularmente por las organizaciones de defensa de derechos humanos. Y aquí no pasa nada. La ONU: no sabe no contesta. Muchas veces los menores trabajan por tan sólo pan y agua... No obstante, y en las grandes ciudades chinas, los nuevos ricos hacen alarde de sus riquezas paseando en potentes y lujosos automóviles. Tocante al trabajo de los menores, y en China, las autoridades tienen abierta una investigación, a fin de esclarecer si es cierto que ciertas empresas han empleado a niños menores, con motivo de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
La Coruña, 22 de abril de 2008
© Mariano Cabrero Bárcena es escritor http://canarias.indymedia.org/usermedia/application/11/mi_firma_actual.doc
¡Fuera tabúes!...
por Mariano Cabrero Bárcena
Tuesday, Apr. 22, 2008 at 6:04 AM
pedrocruel2005@yahoo.es
 fuera_tab_es_file_2.jpg, image/jpeg, 664x1000
Al niño/a hay que educarlos sexualmente desde su más tierna infancia, en relación con sus edades...
Ah, los niños
por tonto
Tuesday, Apr. 22, 2008 at 2:44 PM
david@geocubo.org
Es cierto que todavía queda mucho que aprender sobre cómo, por medio de la educación, criar niños sanos. Al menos queda mucho conocimiento por aplicar; siempre lo habrá.
Tomando el tema de la educación como un problema a resolver, creo que la solución estaría acotada por la naturaleza humana misma por un lado, y la contingencia por otro. La naturaleza humana entra en juego porque es lo que nos limita y caracteriza -niños incluidos-, vale decir que son los datos con los que hay que jugar para llegar a una solución, y la contingencia entra en juego por la obvia razón de preparar a las personas para el mundo en el que viven, no otro. Ambas cotas son en sí mismas un universo muy vasto que comprender, y para no estancarse en el camino siempre será necesario tomar una ruta; la que nos haga tomar nuestros propios principios. Al final no digo nada nuevo, pero estamos de acuerdo -eso creo- en que el tema es amplísimo y muy dificil de abordar sin caer en simplismos.
Viéndolo de esa manera, me parece francamente gratuito echar culpas de los equívocos de la educación al capitalismo y su funcionamiento o al puritanismo de alguna sociedad o alguna persona, intentando con ello expresar un rechazo a tal forma de ver o hacer las cosas. Estoy plenamente de acuerdo en que dicha profesora estadounidense se equivocó y en que Ratzinger se equivocó con lo de Mahoma, y no sólo por ello, además pienso que Estados Unidos y la iglesia católica como institución ejercen fuerzas nefastas sobre el mundo. Pero creo que es no sólo inútil, sino también un derroche de energía valiosísima pensar en el pueblo estadounidense como militantes del imperio o arquetipos vivientes. Creo que el asunto es otro.
Tal vez el tiempo de familia falta cada vez más porque la modernidad exige más, independientemente del dinero. Es fácil entender que el tiempo falta porque hay que trabajar para comprar las cosas que le mantengan a uno lo más cerca posible de un estándar inalcanzable de bienestar, pero al asumir que toda la cadena la alimenta el capitalismo estamos suponiendo por reflejo condicionado quién es el culpable sin tratar de entender más profundamente a nuestros pares: las personas, la sociedad. La naturaleza humana, nuevamente.
Creo que hace falta echar un vistazo a los niños y juzgar, observar cómo están siendo educados, cómo son y cómo se relacionan. Tal vez no haya más cosas preocupantes que si hiciéramos un estudio sobre los niños de antes.
|